Resumen

El artículo analiza la importancia de la ilustración científica y el impacto de tecnologías como la fotografía y la inteligencia artificial (IA). A través de estudios y entrevistas, se examinan sus posibilidades y limitaciones. Aunque la IA y la fotografía pueden ser herramientas útiles, no pueden sustituir la creatividad, la precisión y el juicio crítico de un ilustrador experto. Se concluye que la ilustración científica requiere especialización humana, ética y colaboración multidisciplinaria para garantizar resultados precisos y responsables. La IA puede asistir, pero no reemplazar al ilustrador.

Palabras clave
Ilustración científica, ética, ética profesional, derecho de autor, multidisciplina, herramientas, revisión por pares, inteligencia artificial

Figura 1. Agave lyobaa García Mend. & S. Franco, sp. nov.

Introducción

El uso de nuevas tecnologías ha generado inquietud sobre la posible sustitución del trabajo profesional en el diseño y la ilustración. Mientras algunos las consideran herramientas para optimizar el trabajo, otros temen una dependencia excesiva. En este contexto, Eco (1997) analiza cómo estas innovaciones provocan reacciones opuestas en la sociedad, señalando que pueden ofrecer un gran potencial creativo, pero también representar riesgos. Un ejemplo actual de este debate es la IA, que plantea la pregunta de si será necesario seguir esforzándonos en investigaciones, creación de imágenes, textos y otros procesos creativos.

La ilustración científica es una disciplina que consiste en la representación detallada y precisa de temas científicos. Su propósito es comunicar información compleja de manera clara y comprensible, transmitiendo conocimientos sobre fenómenos naturales, biológicos, geológicos o tecnológicos, con aplicaciones en la investigación, la enseñanza y la divulgación.

A menudo surge la duda de por qué no simplemente tomar una fotografía o utilizar inteligencia artificial para crear una ilustración de una especie en estudio, ya sea una planta, un insecto o un microorganismo. Ante esta recurrente cuestión, me he propuesto escribir sobre el tema.

Este artículo explora los procesos involucrados en la creación de una ilustración científica, desde la interacción con expertos hasta el desarrollo final de la imagen. Además, analiza el impacto de las nuevas tecnologías, como la fotografía y la inteligencia artificial, y cómo estas herramientas pueden complementar, pero no reemplazar, el trabajo del ilustrador científico. A través de este análisis, se busca resaltar la importancia de la ilustración científica como un puente entre la investigación y la divulgación del conocimiento, subrayando también la relevancia de los principios éticos y los derechos de autor.

La ilustración científica a través de sus procesos

La palabra ilustración proviene del latín illustrare, que significa iluminar, sacar a la luz o divulgar. Esta etimología, formada por el prefijo in y el verbo iluminare, refleja claramente el propósito de la ilustración científica: llevar la imagen a diversas ramas del conocimiento y la investigación. La ilustración científica permite al observador acercarse al objeto de estudio, representando de manera detallada y precisa a través del dibujo.

Según Moles (1973), los dibujos esquemáticos, como los desarrollados en la ilustración científica, son de gran utilidad para describir objetos. En el caso específico de las especies que se desean representar, esta esquematización permite identificar todas sus partes de manera clara, resaltando las relaciones que existen entre ellas. La representación gráfica se reduce a los elementos más significativos, lo que facilita destacar lo que se considera esencial, acentuando los aspectos biológicamente importantes.

Este enfoque de la esquematización, como menciona Moles, se encuentra presente en el trabajo de Elvia Esparza, pionera de la ilustración científica en México durante los años 80. Esparza ha trabajado en el Instituto de Biología (IB) de la UNAM y ha sido galardonada con dos premios de la Royal Horticultural Society, además de recibir el reconocimiento Helia Bravo.

Un ejemplo de su trabajo es la lámina del Agave lyobaa García‑Mend. & S. Franco (Figura 1), que acompaña una investigación sobre cuatro nuevas especies de agave. Esta lámina incluye la disección de la flor, la roseta, la hoja, la bráctea, entre otras partes, en blanco y negro. En la investigación, los biólogos detallan las características de cada una de las partes ilustradas, su taxonomía y funciones.

En el proyecto presentado para el Herbario Nacional del Instituto de Biología de la UNAM. se registraron los procedimientos mediante una bitácora y un sistema de sistematización de experiencias.

Figura 2. Flor de Bauhinia con flores hidratadas.

En la figura 2, se observa el detalle de una flor herborizada que se tuvo que hidratar para que cada una de sus partes se pudieran manipular. Una de las complejidades de trabajar con esta especie es que se encuentra herborizada, lo que dificulta aún más la comprensión de sus detalles. Por esta razón, fue necesario contar con el acompañamiento de un biólogo para hidratar la flor, diseccionarla, observar bajo el microscopio, bocetar y analizar detenidamente cada uno de los detalles. El experto en taxonomía se interesó particularmente en representar ciertas partes específicas de la flor. En la figura 3 (c. Detalle de estaminodio) se muestra el dibujo del estaminodio, para el cual fue necesaria una disección y que se representó mediante una esquematización en blanco y negro. La esquematización de esta información contribuye de manera significativa a la investigación del biólogo, ya que la ilustración complementa la descripción escrita, facilitando una comprensión más clara para el lector. La importancia de contar con una imagen que acompañe al texto es considerable. Dondis (1973) analiza la relación entre imagen y texto como una interacción fundamental en el proceso de comunicación visual, donde tanto las imágenes como los textos son sistemas de signos que actúan como lenguajes para transmitir información.

Figura 3

Conocer e identificar los procesos involucrados en la creación de una ilustración científica permite comprender la importancia y la complejidad de sintetizar, simplificar y representar la información que el experto en ciencia necesita. Como se observa en la figura 4, se pueden identificar tres etapas clave:

Esta propuesta se basa en tres etapas para el desarrollo de una ilustración científica. La primera etapa se centra en el conocimiento teórico de la investigación del científico, lo que incluye un acercamiento a las palabras clave del texto, así como a las características morfológicas y taxonómicas de lo que se va a ilustrar. En la segunda etapa, se aborda el desarrollo estructural de la información, que engloba la composición de la ilustración, la selección de la técnica de representación gráfica, la digitalización, las escalas y las notas al pie, entre otros aspectos.

Finalmente, la tercera etapa resalta la importancia del diseño y la comunicación visual como parte de la transmisión de resultados, mediante un modelo gráfico, como una infografía o un cartel, entre otros. Es fundamental considerar esta última etapa, ya que de ella depende la divulgación efectiva de los resultados.

El propósito de este apartado es proponer y dar a conocer algunos de los procesos involucrados en la creación de una ilustración científica, los cuales requieren una dedicación de varios meses. La comunicación directa con el experto en ciencia es esencial, y aspectos como la observación en el microscopio, anotaciones, bocetos y observaciones, aportan valor y significado a esta disciplina, además de contribuir al conocimiento sobre sus características, alcances y aportes.

 

Fotografía, Inteligencia Artificial e Ilustración científica

La evolución tecnológica ha transformado significativamente el panorama del diseño, incluyendo áreas especializadas como la ilustración científica. La fotografía, definida como un “procedimiento o técnica que permite obtener imágenes fijas de la realidad mediante la acción de la luz sobre una superficie sensible o un sensor” (Real Academia Española, s. f.), ha influido de diversas maneras en el arte, el diseño y la ilustración desde su creación en el siglo XIX.

Kesseler (2025) en su página oficial, comparte su experiencia y técnicas sobre su trabajo como ilustrador, en colaboración con científicos botánicos y biólogos moleculares, utiliza técnicas avanzadas de microscopía para crear imágenes compuestas de órganos vegetales. Su trabajo combina arte y ciencia para explorar las semillas, estructuras esenciales para la biodiversidad del planeta.

En Seeds, Time Capsules of Life, una edición renovada del galardonado libro publicado con Papadakis hace casi veinte años, Kesseler y el botánico Wolfgang Stuppy presentan una historia natural única de las semillas. Analizan su evolución, adaptación a distintos entornos y su relación con los animales, ilustrándolo con impactantes fotografías en primer plano y micrografías electrónicas coloreadas a mano. (Figuras 5 y 6)

Figura 5
Figura 6

Mediante microscopía electrónica de barrido y una combinación de procesos científicos, digitales y manuales, Kesseler desarrolla imágenes en color que revelan los intrincados patrones de los granos de polen, semillas, células vegetales y estructuras foliares. Estas fotografías ampliadas muestran detalles invisibles al ojo humano, ofreciendo una visión más profunda de la composición celular de las plantas.

El trabajo de Kesseler es un claro ejemplo del uso de la fotografía como una herramienta. López (2015) menciona que la fotografía actúa más bien como un instrumento para potenciar los resultados esperados de las ilustraciones, dado que la ilustración permite diferenciar y seleccionar con detalle elementos que la cámara, a veces, no capta

 

Creación de imágenes con IA: ¿el fin del ilustrador científico?

La revista Frontiers in Cell and Developmental Biology, en su publicación de julio de 2024, presentó una ilustración científica creada mediante inteligencia artificial (Figura 7), la cual contenía errores en su contenido. Aunque la técnica, el volumen y el realismo son adecuados, el contenido es incorrecto: las letras de algunas palabras están invertidas, y algunos expertos señalan que carece de sentido biológico y anatómico. Debido a estos problemas, la ilustración fue eliminada de inmediato de la revista.

Los investigadores que publicaron esta ilustración, pertenecientes a la Universidad Jiaotong de Xi’an, aceptaron haber utilizado MidJourney, una herramienta de inteligencia artificial que genera imágenes a partir de un texto. Esta herramienta, mediante un sistema de aprendizaje automático, interpreta los prompts de los usuarios para crear imágenes.

Figura 7. Ilustración publicada en la revista Frontiers in Cell and Developmental Biology

En este caso, el problema no radica en el uso de la inteligencia artificial, sino en la errónea suposición de que esta puede generar ilustraciones de manera inmediata y sin los filtros adecuados. Esto sugiere que ni siquiera un ilustrador profesional supervisó el proceso y que no se implementaron los controles necesarios para garantizar la precisión del contenido. En este contexto, las consideraciones éticas y los derechos de autor adquieren una relevancia fundamental.

Es fundamental analizar la postura de los investigadores que publicaron esta ilustración, quienes evidentemente no consideraron las consecuencias de difundir una imagen que no fue revisada por pares, la cual forma parte del código ético de las ciencias. Koespell et al. (2015) afirman que “la naturaleza de la empresa científica exige que las observaciones y experimentos sean verificados por investigadores independientes, un proceso conocido como revisión por pares” (p. 32).

La ética orienta nuestras acciones morales y principios, guiando el comportamiento hacia la realización del bien y la adquisición de la virtud, con base en el “deber de hacer” lo correcto (Liec, 2025). En el ámbito profesional, establece los valores, principios y normas que rigen las responsabilidades y el ejercicio de una profesión (Davis, 2003). Además, los profesionales están sujetos a reglas especializadas que garantizan la calidad y la integridad de su trabajo. Mientras que cualquier persona puede ofrecer un producto o servicio, el profesional suele formar parte de un grupo organizado con el propósito de generar un bien social de manera ética y conforme a normas de desempeño establecidas (Well, 2008).

Bajo esta perspectiva, la ética delimita nuestras acciones y responsabilidades. La revista cometió un grave error al publicar una investigación sin una revisión minuciosa, comprometiendo así su credibilidad. Además, al difundir información errónea sobre temas científicos sin considerar el impacto de la desinformación en internet, se vulnera el compromiso ético que debe regir la divulgación del conocimiento.

Al parecer, el error relacionado con la inteligencia artificial radica en pensar que podrá sustituir a la inteligencia humana. El ejemplo de la ilustración publicada en la revista Frontiers demuestra claramente que se necesita la dirección de una persona que alimente la base de datos y proporcione la información requerida, alguien que, por supuesto, sea conocedor de sus propios procesos, especializado y con experiencia en el campo. Hertzmann (2018) menciona que “ninguno de los programas de inteligencia artificial que tenemos hoy en día es inteligente en el sentido real de la palabra. Las herramientas de inteligencia artificial de enorme éxito que tenemos son, en esencia, procedimientos muy sofisticados de ajuste de datos” (p.2).

Se entrevistó a ilustradores científicos en México, y ninguno utiliza inteligencia artificial para generar ilustraciones. Cortés (2025) mencionó haber probado el generador de imágenes vectoriales de Adobe Illustrator, pero los resultados no fueron satisfactorios, aunque espera experimentar más en el futuro.

Domínguez (2025) señaló que no crearía ilustraciones exclusivamente con IA, sino que la emplearía como herramienta de apoyo para aspectos como composición e iluminación. Considera que puede fomentar la creatividad y generar reflexiones sobre el arte, el rol del ilustrador y los elementos esenciales de una imagen, impulsando una posible revolución artística.

Solís (2025) opinó que, en ilustración científica, la IA no es la mejor opción. Aunque la usa para composiciones en tatuajes, ha notado que las imágenes generadas contienen muchos errores. Cree que la IA puede ofrecer una idea general, pero que la calidad requiere la intervención de un ilustrador profesional.

Independientemente del medio utilizado, se enfatiza la importancia de respaldar las ilustraciones con fundamentos científicos y el aval de instituciones o investigadores. Cada disciplina debe reconocer su relevancia dentro de las profesiones para abordar problemas de manera especializada.

Los investigadores de la Universidad de Beijing podrían haber consultado a un experto en ilustración científica, lo que habría evitado que su investigación fuera retirada de la revista. En este contexto, cobra relevancia la revisión por pares, la ética y el trabajo multidisciplinario. Según Bolio (2019), este tipo de colaboración involucra más de dos disciplinas en una investigación o estudio, sin que cada una pierda su caracterización ni abandone su propia metodología.

La inteligencia artificial (IA) ha demostrado ser una herramienta útil en diversos campos, incluyendo la creación de imágenes, pero aún no puede sustituir completamente la capacidad humana, especialmente en áreas tan complejas como la ilustración científica. El caso de la ilustración publicada en Frontiers in Cell and Developmental Biology revela las limitaciones actuales de la IA para generar contenido preciso y científicamente correcto sin la intervención ni supervisión de expertos. Si bien la IA puede facilitar el proceso creativo y ser útil como herramienta complementaria, no puede reemplazar el conocimiento especializado, la multidisciplina y la ética que aportan los ilustradores científicos.

Como se observa en la figura 8, el trabajo multidisciplinario, la revisión por pares y la ética profesional, continúan siendo esenciales para garantizar la calidad y precisión en las investigaciones científicas. Además, la creación de imágenes científicas exige una comprensión profunda de los procesos biológicos, algo que la IA, por más avanzada que sea, aún no puede replicar de manera autónoma. En este sentido, la colaboración entre ilustradores y científicos seguirá siendo indispensable.

En resumen, la IA puede ser una herramienta valiosa para asistir en la creación de ilustraciones, pero la creatividad, la precisión y la ética inherentes al trabajo humano siguen siendo insustituibles, sobre todo en el ámbito de la ilustración científica. La tecnología puede complementar, pero no reemplazar, la labor de los ilustradores expertos.

 

Derechos de autor en la era de la inteligencia artificial: desafíos y perspectivas

Con el creciente uso de la inteligencia artificial (IA) en disciplinas como música, literatura, arte y diseño, ha surgido un cuestionamiento sobre la protección de las obras, en el entendido de que algunos sistemas como MidJourney, Dall‑E, Stable Difussion, funcionan a partir de grandes cantidades de datos, como imágenes y estilos de artistas, sin necesidad de autorización directa.

Los derechos de autor son los derechos legales otorgados a los autores sobre sus obras originales, estas obras pueden ser literarias, musicales, audiovisuales, pictóricas, arquitectónicas, entre otras (Fernández, 2023). El concepto de derecho de autor está siendo replanteado debido a la necesidad de definir bajo qué condiciones y con qué herramientas se protegerán las obras en el contexto de la inteligencia artificial.

El 15 de noviembre de 2024 se llevó a cabo la conferencia Derechos de autor para el profesional en diseño y artes visuales en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Durante la conferencia, se presentaron los tipos de contenidos protegidos por la pro‑ piedad intelectual, como marcas, copyright, open access y copyleft, que cubren tanto la propiedad industrial como los derechos de autor relacionados con obras literarias y artísticas, sin embargo en México aún no se ha publicado nada nuevo en relación a la IA.

Según Mendoza (2024), el derecho de autor agrupa diversas normativas que protegen a los creadores de obras originales, establecido en el artículo 28 de la Constitución Mexicana y en tratados internacionales. Además, mencionó que el artículo 14 de la Ley Federal del Derecho de Autor protege diversas obras, incluidas las literarias, musicales, plásticas y audiovisuales,entre otras.

Aunque recomendó inscribir las obras en el Registro Público del Derecho de Autor, aún no existen ajustes específicos relacionados con la inteligencia artificial, por lo que los derechos continúan siendo aplicables a las creaciones de los autores humanos. Finalmente, mencionó que una vez que las obras se crean y se fijan en un soporte están protegidas, no obstante, recomendó inscribirlas en el Registro Público del Derecho de Autor para asegurar los derechos morales y patrimoniales.

Es probable que se requiera gestionar cómo proteger los derechos de autor y definir qué obras pueden ser protegidas y con qué herramientas de apoyo. De la Villa et al. (2024) señalan que la autoría es un concepto cambiante, especialmente con el uso de IA como Midjourney, DALL·E o ChatGPT. Esto plantea dilemas éticos sobre los sesgos en los datos utilizados por la IA y la falta de reconocimiento de la autoría de las imágenes generadas, lo que complica la definición de lo que significa ser creador o artista hoy en día. La Unión Europea ha comenzado a abordar este tema.

Fernández (2023) menciona que la normativa legal en cuanto a estos temas de derecho de autor es obsoleta en la actualidad, a causa de los progresivos avances tecnológicos y científicos, el concepto de autor debería ser estudiado a profundidad en todas sus variantes y tópicos jurídicos, propone la creación de un mecanismo de verificación inteligente paraconstatar que quien aparece descrito como autor, en verdad lo sea, en la figura 9 se muestra el esquema de las distintas directrices que se relacionan al derecho de autor en la actualidad.

El 22 de junio de 2024, el Consejo de la Unión Europea aprobó nuevas normativas relacionadas con el uso de la inteligencia artificial, convirtiéndose en la primera regulación mundial en este ámbito tras tres años de negociaciones. Esta normativa ofrecerá una protección limitada de los derechos de propiedad intelectual, promoviendo la creación de herramientas confiables que aseguren el cumplimiento de los derechos. Estas nuevas reglas entrarán en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, y se establecerán nuevas organizaciones, como una oficina europea de IA, y foros científicos de apoyo y consulta.

La creciente integración de la inteligencia artificial (IA) en la creación de imágenes y otros contenidos artísticos plantea grandes desafíos en cuanto a la protección de los derechos de autor. Aunque herramientas como MidJourney, DALL·E y Stable Difussion, permiten generar imágenes basadas en grandes volúmenes de datos, sin la autorización directa de los creadores originales, surgen importantes cuestionamientos éticos y legales sobre la autoría, el uso de obras preexistentes y el impacto en los derechos de los artistas. En este sentido, la normativa actual sobre derechos de autor resulta insuficiente para abordar los avances tecnológicos y las nuevas realidades de la creación digital.

Apuntes finales

La ilustración científica sigue siendo una disciplina esencial para la investigación y divulgación, ya que permite destacar elementos clave con precisión. Aunque la fotografía y la inteligencia artificial pueden ser útiles, no reemplazan el criterio experto ni la interpretación visual basada en el conocimiento científico.

La ética es fundamental en este campo, como lo demuestra el caso de la ilustración errónea publicada en Frontiers in Cell and Develop- mental Biology, que subraya la importancia de la revisión por pares. La colaboración con científicos es clave para garantizar la fidelidad de las ilustraciones, el trabajo multidisciplinar se enriquece con la participación del ilustrador y la interacción con los investigadores y especialistas.

Si bien la IA puede ser una herramienta complementaria, su falta de juicio crítico la hace poco confiable sin supervisión humana. Por ello, los ilustradores deben profundizar en la ciencia, colaborar con especialistas, explorar nuevas tecnologías como apoyo y mantener altos estándares éticos.

Se recomienda mantener un diálogo constante con científicos para asegurarse que las ilustraciones sean objetivas y útiles para la investigación, entender los conceptos científicos permitirán representar con precisión la información, experimentar con la tecnología como la IA o la fotografía, siempre y cuando se usen como apoyo y no como sustituto del criterio profesional, es importante priorizar la ética y la revisión por pares, si el trabajo es para una publicación científica, es importante asegurarse que las ilustraciones finales sean revisadas por expertos para evitar difusión de información errónea.

En conclusión, la ilustración científica sigue siendo indispensable. La tecnología puede optimizar procesos, pero la interpretación humana es crucial para garantizar la precisión y el impacto visual en la comunicación científica.

“… el error relacionado con la inteligencia artificial radica en pensar que podrá sustituir a la inteligencia humana.”

Referencias

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