“… nuestra posición como sujetos pensantes está marcada por nuestra propia historia, por la geografía de nuestros cerros y por nuestra propia genealogía intelectual …”
Silvia Rivera Cusicanqui
Introducción
Los hechos sociales sucedidos en las últimas décadas en el país, demandan no solo una injerencia política colectiva, también el hacer de un imaginario visual que lleve a la reflexión crítica lo acaecido. En este sentido, la producción artística de imágenes mediante la gráfica, tiene un papel vigente en la lucha por salvaguardar la vida, en cualquiera de sus manifestaciones ambientales y humanas. De esta manera, contribuye a contrarrestar el panorama sombrío de los últimos tiempos.
Palabras clave
Imagen gráfica, memoria, lucha social

La imagen gráfica es un espacio simbólico de apropiación
En los últimos 30 años en México han acontecido diferentes heridas y sucesos sociales que atraviesan culturalmente nuestra historia contemporánea. Puedo nombrar en entre ellos, los feminicidios contabilizados a partir de 1993 en Ciudad Juárez, el asesinato de 45 tzotziles conocida como la matanza de Acteal en Chiapas el 22 de diciembre de 1997, la defensa de la educación pública por estudiantes del Consejo Nacional de Huelga en la UNAm entre los años 1999 y 2000, la defensa por mejores condiciones de trabajo para la docencia de la Sección 22 de la SNTE en Oaxaca, el movi‑ miento universitario #yosoy132 que pugnaba por transparencia y derecho a la información en las elecciones presidenciales de México en 2012, la desaparición de los 43 compañeros normalistas de Ayotzinapa a manos de policías municipales, estatales y del 27 Batallón de infantería, la noche del 26 y 27 de septiembre en Iguala, Guerrero en el año 2014.

La lista es abrumadora, hasta llegar a la dolorosa y “oficial” cifra de 116 mil personas desaparecidas en México.1
Estos hechos, necesitan de diferentes formas de difusión, ya que los medios tradicionales y privados obedecen a intereses empresariales, si bien existen medios virtuales y esfuerzos de comunicación libres con enfoque crítico y social, como Somos el medio, Pie de página y Sueña Dignidad; son necesarias otras herramientas y canales para visibilizar estos sucesos históricos recientes. Es ahí donde los recursos técnicos, creativos, imaginativos toman importancia y trascen‑ dencia mediante relatos o presencias visuales con otra forma de comunicación porque “las imágenes tienen la fuerza de construir una narrativa crítica” 2 como lo apunta la activista y socióloga Silvia Rivera Cusicanqui.
De acuerdo con la investigadora Cristina Híjar, el término “Artistas compañerxs” 3 se refiere a aquellxs artistas que son solidarios con diferentes movimientos sociales en busca de justicia en la memoria reciente de América Latina. De este enfoque contextual acuño el término de Gráfica compañera que corresponde a la imagen gráfica que difunde, amplifica, denuncia y lleva a la memoria los sucesos o hechos históricos que nos preceden y los que nos atraviesan como sociedad en la actualidad. Por ello, dimensiono la imagen gráfica como un archivo histórico que conforma el relato visual de nuestros tiempos.

El grabado lo concibo como parte del proceso social de los diferentes hechos, se suma a todas las herramientas existentes de comunicación, y llega al terreno de la lucha por la significación para erigir nuestros símbolos que establezcan una relación visual con la realidad que nos trasciende como sociedad. Se establece con esta producción, como lo menciona Cristina Híjar, una “dimensión estética de los reclamos políticos y sociales”.4 Desde esta concepción aseveró que el terreno de la imagen gráfica es un espacio simbólico de apropiación, donde se generan diferentes identidades visuales, y por tanto, una posición que se revela ante los sistemas de opresión vigentes. En este sentido, la defensa de la vida mediante imágenes se une a los diferentes frentes que se organizan de distintas maneras desde la organización comunitaria de asambleas generales, colectivos y organizaciones de derechos humanos, organizaciones ambientales, campañas informativas etc.
Por tanto, finalizó diciendo que ante la realidad nacional que vivimos, y la realidad avasallante de la política de “abrazos, no balazos”, corresponde a la producción gráfica el campo de la dimensión social en un ámbito político, porque es ahí donde se resguarda la memoria que se construye como un lugar común crítico y disidente de los discursos hegemónicos en el poder. Asimismo, corresponde a las instituciones formativas de pensamiento visual, pugnar por la construcción de posicionamientos y acciones más políticas en sus aulas académicas y talleres de producción, ya que la dimensión social de una universidad se debe, entre otras cosas, a la realidad de una población que es atravesada por la violencia sistematizada del Estado y de los grupos de crimen organizado a lo largo y ancho del país.
1. ESPAC, «Nuevo momento histórico: una oportunidad para el diálogo por las +116 mil personas desaparecidas», Nuevo momento histórico, publicado el 30 de septiembre de 2024, https://movndmx.org/nuevo-momento-historico/
2. Silvia Rivera Cusicanqui, Ch’ixinakax utxiwa: Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores (Buenos Aires: Tinta Limón, 2010), 80.
3. Capital 21, “Cap. 8: Memoria, verdad y justicia – La Subversiva Memoria”, video de YouTube, 39:40–41:10, publicado el 25 de enero de 2023, https://www.youtube.com/watch?v=Uot- 59GYmpts&list=PLYF8rdELPwBWgBRiBcr7_dQaIup_G5u- XW&index=4
4. Capital 21, “Cap. 8: Memoria, verdad y justicia – La Subversiva Memoria”, 14:40–15:20.